CONTRATOS CON CLÁUSULAS CONTRADICTORIAS

En España, si un contrato contiene cláusulas contradictorias, se aplicarán principios y normas establecidos por el Código Civil y la jurisprudencia para resolver la situación. Cuando surge una contradicción entre las cláusulas de un contrato, se sigue un proceso de interpretación y resolución de conflictos con el objetivo de determinar los derechos y obligaciones de las partes involucradas.

En primer lugar, se llevará a cabo una interpretación del contrato en su totalidad para descifrar la intención común de las partes al momento de su celebración. Los tribunales analizarán el lenguaje utilizado, el contexto y cualquier otra evidencia relevante para establecer el significado más claro y coherente del contrato en su conjunto.

Si las cláusulas contradictorias no pueden ser resueltas mediante una interpretación armoniosa del contrato, se aplicará el principio de jerarquía de cláusulas. Bajo este principio, se dará prioridad a ciertas cláusulas sobre otras en función de su naturaleza y redacción. Por ejemplo, las cláusulas específicas pueden prevalecer sobre las cláusulas generales, o las cláusulas posteriores pueden anular a las cláusulas anteriores.

Si aún persisten las contradicciones y no se puede llegar a una solución satisfactoria mediante los métodos anteriores, las partes pueden recurrir a la revisión y modificación del contrato. Mediante la negociación y el consentimiento mutuo, pueden enmendar o eliminar las cláusulas contradictorias para eliminar la ambigüedad y establecer un contrato claro y coherente.

En caso de que las partes no puedan resolver las cláusulas contradictorias de manera amistosa o a través de la negociación, pueden acudir a los tribunales. El tribunal, en su calidad de intérprete último del contrato, aplicará las leyes y la jurisprudencia pertinentes para determinar el efecto de las cláusulas contradictorias y resolver cualquier disputa derivada de ellas.

En resumen, en el derecho español, cuando un contrato presenta cláusulas contradictorias, se llevará a cabo una interpretación del contrato en su totalidad, se aplicarán principios de jerarquía de cláusulas y, en última instancia, se podrá recurrir a la revisión, modificación o intervención judicial para resolver las contradicciones y establecer el efecto legal del contrato.